Problemas familiares derivados de una herencia

Problemas familiares derivados de una herencia

La muerte de un ser querido es una circunstancia difícil y dolorosa para las familias. Al duelo se suele añadir otra preocupación: la herencia.

El reparto de los bienes puede ser un trámite sencillo o convertirse en una auténtica pesadilla. Si algún familiar no está de acuerdo con el reparto de los bienes, la cuestión de la herencia puede terminar en los tribunales.

Nos podemos encontrar en dos situaciones:

  • Herencia con testamento:

El fallecido establece por escrito el reparto de sus bienes, o nombrará a  alguien para que lo haga, no pudiendo perjudicar a los herederos forzosos (cónyuge, hijos o padres), que siempre recibirán una parte de los bienes.

Los herederos forzosos recibirán la legítima (dos terceras partes de la herencia), que deberán repartirse de forma igualitaria. Y el resto de la herencia es de libre disposición pudiendo otorgarse a quien se desee, sea familiar o no.

  • Herencia sin testamento:

Cuando no existe testamento, los hijos mayores de edad se repartirán los bienes como deseen; y si no llegan a un acuerdo, será un juez quien se encargará de dividir la herencia.

Para evitar futuros conflictos familiares es recomendable formalizar testamento,  realizando el reparto en los bienes en vida, y siempre asesorado por un profesional en la materia.

 

Si necesitas más información para proteger tus intereses no dudes en consultarnos. Escríbenos a hola@mara-abogados.es, o llama para pedir una cita al 960 62 77 79.

Un juzgado anula la cláusula que permite ejecutar una hipoteca por incumplir un pago.

Un juzgado anula la cláusula que permite ejecutar una hipoteca por incumplir un pago.

Un Juzgado de Madrid ha declarado nula la cláusula de vencimiento anticipado de una hipoteca firmada por una pareja con Bankia. Esta cláusula permitía al banco ejecutar la hipoteca ante cualquier incumplimiento de los pagos por parte de los clientes, por pequeño que fuera.

El juzgado considera nula por abusiva esa cláusula, dado que ocasiona un «desequilibrio grave» entre los derechos del banco y los clientes, por lo que ordena eliminarla del contrato. Además, anula los intereses de demora pactados en caso de impago al considerarlos abusivos por demasiado altos y condena a Bankia a hacer frente a los gastos notariales y registrales derivados de la firma de la hipoteca.

 

Fuente: El Economista