Los emprendedores no son conscientes que el registro de la marca es una necesidad. Más allá de lo que se creía antaño de que la marca servía de manera simple para la denominación o identificación del producto o servicio. Bien, esto sigue siendo cierto aunque la marca como tal, ha evolucionado y tiene una significación más importante, como la identidad empresarial y las diferentes líneas de negocio. La marca, su presencia y gestión se han convertido en un activo empresarial muy relevante.

 Su objetivo no solo es identificar, sino también captar y retener a sus consumidores.

A la hora de decidir si se registra la marca o no, se suelen tener unas creencias erróneas, entre otras:

1.- Creer que solo las marcas conocidas deben registrarse. Se olvida que tales marcas alguna vez fueron desconocidas siendo un error muy común entre los empresarios. Evitan pensar en una estrategia de posicionamiento de marca, sin la cual, actualmente no es posible atraer clientes.

2.- Creer que el simple hecho de registrar una marca hace que los consumidores deban conocerla ampliamente. EL registro de marca es para evitar que terceros se aprovechen de la misma, pero la labor de posicionar la marca entre los consumidores no se hace sola, y requiere de una fuerte estrategia para así llegar a los nuevos clientes.

3.- Creer en el registro de marca cuando ya es un activo importante de la empresa. Es el peor error en el que pueden caer los empresarios, dado que de nada sirve que sea una marca fuerte y conocida si esta no puede ser sujeto de negociación en caso de venta de la empresa, y, podría incluso perder su valor comercial por falta de garantías legales propias del registro de marca.

4.- Creer que solo las marcas con reconocimiento en el mercado son las únicas en lograr una relación directa con el consumidor, pudiendo fidelizar fácilmente. Este tipo de empresarios no confían en su marca, no se identifican con ella, evitan el registro de la marca, no tienen estrategias de posicionamiento y suelen cambiar de marca constantemente.

5.- Creer que la inversión realizada al registrar la marca es demasiado alta, no viéndolo necesario. Es una de las ideas más peligrosas, dado que terceros pueden robar la marca y así perder toda la inversión que se ha hecho para darla a conocer entre sus clientes.

Se ha demostrado que es una inversión mínima en comparación con el hecho de poder oponerse a terceros que se aprovechen de su marca y así hacer valer sus derechos como único titular.

En conclusión, la marca puede convertirse en un importante activo de una empresa, siendo esencial que se proteja de forma adecuada y evitar así que terceros se aprovechen de todo el esfuerzo realizado para posicionarla en el mercado.

 

¿Entiende la importancia de registrar su marca?

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